Miles de niños sufrieron abusos durante décadas en centros católicos de Irlanda
Las principales víctimas fueron menores marginales, huérfanos o delincuentes, que fueron internados en los centros de reeducación del país, según reveló un informe publicado por la Comisión de Abusos Infantiles tras nueve años de investigación.
Agencias/Perú21.pe. La Iglesia Católica de Irlanda se enfrenta a duras acusaciones tras una investigación de nueve años según la cual miles de niños sufrieron abusos por parte de sacerdotes y monjas en sus instituciones.
El documento, hecho público hoy por la Comisión de Abusos Infantiles, afirma que los abusos sexuales a niños en los años 70 eran “endémicos” en las instituciones para varones como la Escuela Industrial Artane, en los suburbios de Dublín, y en Letterfrack, en el occidente del país.
Los abusos eran “crónicos” también en las instituciones en las que las niñas eran puestas bajo tutela del Estado. El informe señala que unos 35.000 niños fueron llevados hasta 1980 a asilos, escuelas o instituciones. Unos 2.500 testigos declararon haber sido víctima de abusos sexuales o físicos.
La comisión fue creada en 2000 y analizó acusaciones que se remontan a 60 años. Para el informe fueron estudiadas más de 100 instituciones en toda Irlanda, la mayoría bajo tutela religiosa.
Las investigaciones costaron al Estado unos 70 millones de euros (95 millones de dólares).
La comisión recibió miles de denuncias de traumas emocionales, físicos y sexuales causados a los menores por sacerdotes
católicos, hermanos y monjas que dirigían las escuelas hasta que fueron cerradas en los 60 y 70.
La organización Supervivientes Irlandeses del Abuso Infantil dio la bienvenida al informe, que llega tras una larga espera “para las víctimas del cruel sistema de escuelas industriales operado por órdenes religiosas católicas y el Departamento de Educación”.
La radio nacional RTE añade que el documento afirma que los religiosos respondieron de forma “defensiva” a las preguntas y se queja de que la Orden de Hermanos Cristianos Católicos no acepte ninguna responsabilidad institucional por los abusos.
El informe subraya que la Iglesia conocía estos hechos y destituyó a algunos de los maltratadores y abusadores, pero que el miedo a un escándalo era mayor que la preocupación por el bienestar de los menores. “En el mejor de los casos se trasladaba al abusador, pero no se hacía nada por el niño. En el peor de los casos se acusaba además al niño”, afirma el texto.
Los menores estaban tan descuidados que incluso buscaban alimento en los cestos de basura, en tanto que los alojamientos eran fríos y vacíos. El sistema trataba a los afectados como prisioneros y no como niños. “Los abusadores no son perseguidos”, se quejó la víctima John Kelly. “No se le pide cuentas a nadie, por eso las víctimas se sienten vacías y engañadas”.
Ya en 2003 fue publicado un informe provisorio con las declaraciones de 700 testigos. Los hombres y mujeres señalaban en él que recibían golpes con cinturones y palos. Otros sufrieron abusos sexuales, incluso violaciones simultáneas por parte de varias personas. El gobierno prometió indemnizaciones a las víctimas.
El escándalo salió a la luz tras un documental de televisión a fines de los años 90. La periodista Mary Raftery describió los asilos como “casas del horror” en las que estaban atrapados hasta los 16 años. Muchos de los presuntos agresores están muertos ya.